Descarga y Pasteurización

En el camino nos encontramos una bifurcación. ¿Destinamos la leche para hacer queso o la llevamos a una fábrica que envasan leche y nata, hacen yogures y postres? Los que me lean estarán pensando: queso, queso, queso… pues no. La llevamos a la fábrica, la pasteurizamos y dejamos almacenada durante las vacaciones.

La leche pasteurizada tiene una vida de unos 4 días (depende de la cadena de frío y de las condiciones de envasado o de almacenamiento. La nuestra nos va a durar bastante más tiempo.

Llega el camión,tomamos una muestra y hacemos un pequeño control de calidad: estabilidad, temperatura, densidad, cantidad de ácido láctico. Si todo está correcto, comienza la descarga: conectamos una manguera y llevamos la leche a un depósito.

La leche vienen con muchos microorganismos, unos buenos y otros malos. Los buenos nos podrían alterar la leche bastante rápido, los malos nos alteran a nosotros. La decisión: matarlos a todos.

¿Cómo hacerlo sin que la leche sufra en el proceso? Pues Louis Pasteur inventó (entre otras muchas cosas) un proceso térmico para ello. Aunque el nombre no sea nada original, sí lo es el proceso (sobre todo en aquella época): la PASTEURIZACIÓN.

Éste proceso consiste en elevar la temperatura de la leche a 75º C durante un corto periodo de tiempo, es decir 15 segundos.

Lo efectuamos en un aparato bastante sencillo de trabajar, pero muy complicado de entender. Su nombre tampoco tiene ningún misterio: el pasteurizador.

En el siguiente dibujo podemos observar como funciona. Sólo hay que ir siguiendo las flechas de colores. Las azules representan la leche, y las rojas el agua caliente.

Las placas son rugosas, para aumentar la superficie de contacto. La leche y el agua NUNCA se mezclan por eso circulan por placas alternas y a contracorriente, es decir si el agua va hacia arriba, la leche hacia abajo.

¡¡¡Perfecto!!! Ya tenemos la leche a 75 grados, ¿y ahora como la mantenemos 15 segundos entre unas pocas placas?. Muy fácil, disponemos de un tubo en el exterior y la ponemos a dar vueltas durante ese tiempo. Qué mejor cosa que una foto:

Ahora ya vemos esos tubos en la parte superior, así que la leche termina su viaje de 15 segundos y la enfriamos. Para eso la volvemos a meter en el pasteurizador. ¿Pero si teníamos agua caliente cómo la vamos a enfriar? ¡¡¡Vaya lío!!! Muy sencillo, ponemos otro grupo de placas. Ésta vez en lugar de agua caliente y leche, hacemos circular agua helada y leche.

Ésa diferencia de temperatura de 75º a 4º C no les gusta mucho a los microorganismos que pudieran haber sobrevivido, así que para no molestarnos más toman la sabia decisión de morirse.

Ya tenemos la leche pasteurizada y enfriada, así que la llevamos a un depósito de almacenamiento. Y allí se queda hasta que volvamos de las vacaciones.

Y mientras recojo mis cosas dejo pilotando el pasteurizador a dos grandes alumnos: Tomás y Pequeño.

Espero que se haya entendido, medianamente, éste proceso.

FELIZ NAVIDAD A TODOS. NOS VEMOS EL AÑO QUE VIENE.

 

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